LA CUMBIA
Por Alberto Londoño


La palabra cumbia es apócope de cumbiamba, este término debe tener relación con la voz antillana “Cumbancha” que en Cuba significa jolgorio o parranda, ambas se derivan de la voz negra “cumbe”, baile negro de la Guinea continental española o de “Kumba” palabra que según el antropólogo Fernando Ortiz, significa hacer ruido. “Cumbe”: Baile de origen africano que en el diccionario de la lengua está registrada como danza de negros.

Generalmente se confunde cumbia con cumbiamba, pero en la práctica son dos cosas diferentes, ya que cumbiamba, se refiere a danza de carnaval, festival, o lugar donde se baila, no solo cumbia, sino otros ritmos como bullarengue, mapalé, puya, gaita, porro; por esto se dice: “esta noche habrá cumbiamba”. Danza de cumbiamba, así se llaman los grupos de danzas o comparsas que bailan cumbia dentro de los desfiles del Carnaval de Barranquilla. Pero cuando hablamos de cumbia, nos estamos refiriendo a la tonada base, el aire y el ritmo típico más representativo de la región del Caribe colombiana.

La cumbia es la expresión coreo-musical más representativa de la cultura afro-colombiana; alegría, ritmo y tambores son el aporte africano, melodía y gaitas el indígena. En el baile de cumbia, el hombre representa la etnia africana y la mujer la india, el aporte español se encuentra en el vestuario femenino; quedando de esta manera la fusión de las tres culturas. Lo que convierte a la cumbia en el hecho cultural músico-danzaría más representativo de la cultura colombiana.



ORIGEN


La mayoría de los investigadores y escritores que han teorizado en torno a la cumbia, sostienen que esta nace en Cartagena, con las fiestas de la “candelaria”, acontecimiento religioso en tiempos de la colonia, que se celebraba el 2 de febrero, en la Popa (Cartagena). Allí llegaban indígenas y esclavos africanos con sus flautas y sus tambores para cantar y bailar sus expresiones tradicionales, los que se concentraban en torno al tablado, construido por mandato de sus amos, los que eran ocupados por la elite cartagenera de aquellos tiempos; a este sitio también concurría la servidumbre de la Heroica, sobre todo las mujeres, quienes vestían prendas europeas prestadas por sus amos blancos, para que las lucieran durante las fiestas, con lo cual la familia dueña de estos esclavos presumía ante la sociedad cartagenera. En estas fiestas, indígenas y africanos tocaban su música y bailaban las dazas propias de sus culturas; como todo esto sucedía al mismo tiempo, los sonidos de sus músicas y el lenguaje corporal de sus danzas, las actitudes y las vivencias propias de su raza, se fueron mezclando unos con otros y es posible que, como consecuencia de esto naciera nuestra cumbia.


Son muchas las teorías sobre el origen de la cumbia, las más fuertes sostienen que la cumbia nació en el Banco (Magdalena), pero el canta-autor banqueño Antonio García “Melocha”, en entrevista personal con Alberto Londoño en 1997, en el Banco, Magdalena, expuso la siguiente teoría: “las tribus dedicadas a la pesca y la agricultura, en sus rituales fúnebres, especialmente cuando moría algún miembro de la alta jerarquía de la tribu, todos los miembros se reunían al caer la noche alrededor de una fogata, en el centro del círculo se colocaba a una mujer embarazada que era símbolo de la nueva vida, quien iniciaba una danza con el ritmo suave y melancólico de la flauta de millo, esta ceremonia se prolongaba por varias horas y terminaba por sumir en el más grande éxtasis a todos los que estaban allí reunidos y así nació la cumbia ”. En la misma reunión, el maestro compositor José Barros, afirmó. “La cumbia nació en las ceremonias fúnebres que los indios Chimillas celebraban en el país de “Pocabuy” (Banco, Magdalena) cuando moría uno de sus jerarcas”.
En el libro del maestro Guillermo Abadía Morales, llamado “compendio del folclor colombiano” vol.3, #7, 1962: aparece la siguiente cita “ello explica el origen en la conjugación zamba del aire musical por la fusión de la melancólica flauta indígena gaita o caña de millo, es decir, Tolo o Kuisí, de los Cunas y los Koquis, respectivamente, y la alegre e impetuosa resonancia del tambor africano. El ayuntamiento etnográfico a quedado simbolizado en los distintos papeles que corresponden en el baile de la cumbia a cada sexo”

En la época de la Colonia las condiciones de vida de los indios y negros era similar, ya que ambos estaban sometidos al látigo de los amos blancos, los españoles les impusieron el idioma y la religión y les crearon un nuevo sentido de la vida, los europeos determinaron donde debían vivir, qué hacer, cómo vestirse, cómo y cuándo divertirse. Como consecuencia de estas condiciones, el comportamiento social, las manifestaciones y expresiones culturales de los indígenas y los africanos se fueron identificando en varios aspectos: música, canto y baile, lo que les permitió olvidar en parte su desgracia, puesto que con ello invocaban el recuerdo de un pasado añorado al que jamás regresarían. Como resultado de la fusión de estas dos culturas, es lo que da origen a la cumbia, en la que los indígenas aportaron flautas y melodía y los africanos ritmo, tambores y alegría.

La cumbia tiene cuatro contextos socio culturales: tradicional, carnaval, escenario y salón. Contexto “tradicional”, es la ceremonia ritual que se realiza al rededor de los músicos, que se baila en forma circular y con espermas (velas) que el hombre obsequia a la mujer; el segundo contexto es “Carnaval”, donde se le conoce con el nombre de cumbiamba, y muy especialmente en los carnavales de Barranquilla donde participan muchas parejas, las que bailan siempre en dos filas, una de hombres y otra de mujeres formando corredor; el tercer contexto es “Escenario”, son propuestas para el espectáculo artístico, hechas por coreógrafos y directores de grupos de danza, Ballet, o compañías; el cuarto contexto es “salón”, corresponde a la cumbia que se baila en los salones sociales, casas y discotecas donde hombre y mujer se expresan libremente al son del ritmo de cumbia, sin parafernalia tradicional, (vestido típico), sin velas, con un lenguaje corporal, reacomodado a las expresiones propias del entorno social donde se baile y, sin el rito propio del contexto tradicional, Es la expresión libre y espontánea de cada uno de los bailadores; donde el ritual tradicional se convierte en un cuento coqueto, juguetón y provocativo y con un contenido sensual.

 

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

La cumbia tiene por territorio de origen y desarrollo, toda la región Caribe de Colombia y parte de Antioquia; partiendo de Cartagena, la cumbia se dispersó por los departamentos de Bolívar, Atlántico, Sucre, Córdoba, Magdalena y Cesar. También conquistó las riberas del río Magdalena y el norte de Antioquia por el Bajo Cauca y Machí. Cada uno de estos lugares le imprimió características propias de sus culturas, pero se conservó la forma circular alrededor de los músicos y las velas. Hoy la cumbia es reconocida en gran parte del territorio colombiano como el ritmo y el baile que nos identifica culturalmente ante el mundo.


FUNCIONALIDAD

La cumbia hace parte de las danzas ceremoniales de Colombia, porque esta se originó y desarrolló dentro de las fiestas religiosas que se hacían en honor a la Virgen de la Candelaria, en la Popa (Cartagena), en las que se mezclaba lo sagrado con lo pagano, años más tarde estas ceremonias, se convirtieron en un rito amoroso y se despojó de los elementos míticos, mágicos y religiosos. Tiempos más tarde llego a las fiestas callejeras (carnavales) y a los bailes de salón.

En un principio, los indígenas colombianos y los esclavos africanos que vivían en Cartagena, participaron en las fiestas de la Candelaria. Se concentraban en torno a la tarima que ocupaba la elite cartagenera; bailaban alrededor de la tarima, pero los dos grupos étnicos guardaban distancia entre sí. Esta práctica fue lo que dio origen al baile de la cumbia como danza ritual ceremonial. El maestro José Barros dice, “la idea de bailar en sentido circular, tiene que ver con la costumbre de los indios Chimillas que danzaban alrededor del féretro, cuando moría uno de sus jerarcas y que lo hacían en dirección contraria a las manecillas del reloj, lo que para ellos significaba: “viaje sin regreso”.

Al principio todo estaba controlado por los amos esclavistas y por la iglesia católica; cuando este ordenamiento político-religioso, indígenas y africanos se integraron, compartieron sus costumbres y su vida amorosa. Con el tiempo, cuando ya no estaban presentes los amos blancos, la tarima (tablado) fue ocupada por los músicos para que los asistentes bailaran a su alrededor; esto fue la razón por la cual se conservó la forma circular y como consecuencia la ceremonia religiosa se fue transformando en una fiesta profana, y la ritualidad de la danza dio paso a los contenidos amorosos que hoy son propios del baile de la cumbia.

Más tarde surgió la modalidad de cumbiamba con función teatral, propias para las danzas de carnaval y fiestas callejeras, también nació la modalidad de baile por pareja, hoy convertida en tema de concurso y parte esencial de fiestas sociales y bailes de salón. En los tiempos modernos, tenemos que hablar de cumbia escenario, que es la modalidad que trabajan los grupos de proyección folclórica, compañías y los llamados ballet folclóricos. Las propuestas de cumbia escenario tienen puestas en escena muy variadas, las que corresponden a los conocimientos del director, el coreógrafo creador y también a la filosofía del grupo y su función del espectáculo artístico.


CONTENIDO TEMÁTICO

La cumbia es una danza de conquista amorosa, en la cual el hombre representa la raza negra y la mujer la indígena. Durante la colonia había pocas mujeres negras y por lo general estaban al servicio del amo blanco, tanto en lo laboral como en lo sexual. Por tanto, la única alternativa que tenía el hombre africano para satisfacer el deseo sexual era conquistar a la mujer indígena; el problema radicaba en cómo hacerlo, ya que el hombre nativo era muy celoso y cuidaba demasiado a sus mujeres, la única posibilidad que tenía el africano para acercarse a ellas sin correr el riesgo de morir a mano de los indígenas, era el baile. El hombre africano con su habilidad, su gracia y su simpatía superó los obstáculos y logró vencer la resistencia de la mujer nativa, a quien conquistó después de mucho asecharla; por esta razón en el baile de cumbia, el lenguaje corporal, las actitudes y el comportamiento de hombre y mujer corresponden a los de sus géneros.


En el baile de la cumbia, las velas tienen un contenido ritual; para los banqueños estas tienen origen sagrado, por la relación que guardan con el fuego; su uso obedece a la costumbre de los indios Chimillas que en las ceremonias fúnebres que ofrecían a los caciques, llevaban antorchas encendidas como símbolo de la “luz del más allá”.

A la rueda o círculo le han dado varios significados, como unión, hermandad, integración, protección, defensa y unidad; también se ha dicho que las ruedas representan las murallas de Cartagena. Con relación al desplazamiento con sentido contrario a las manecillas del reloj se mantiene la idea de los indios Chimillas que significan “viaje sin regreso”

La mayoría de las teorías que sostienen que la cumbia nació en Cartagena, afirman que las velas aparecieron por necesidad de la luz, ya que por tradición el baile de cumbia siempre se hacía en horas de la noche. En un principio se bailaba alrededor de una hoguera, la que luego fue sustituida por antorchas; estas, a su vez, fueron reemplazadas por un manojo de velas o espermas. En esta danza, el hombre que no tenía velas para ofrecer a la dama, no encontraba con quien bailar, porque para las mujeres era un honor que un hombre le hiciera este obsequio. Se dice que muchas de ellas guardaban los sobrantes de las velas para mostrarlas al día siguiente como trofeo, pues estos eran testimonios de los cortejos varoniles que tuvieron durante el baile de la cumbia, debido a que cada baile era una petición de amor. En el baile de la cumbia las velas representaban el poder económico de los pretendientes, cuando la cantidad de esperma era abundante, quería decir que quien las obsequiaba tenía mucho dinero, pero si estas eran pocas o una sola, el parejo era pobre.


Otro detalle importante era el amarrado de las velas, ya que la mujer debía bailar hasta que las llamas llegaran hasta donde éstas estaban amarradas, momento que era aprovechado por la mujer para apagarlas y guardar los sobrantes en los bolsillo de su pollera. Si el parejo deseaba seguir bailando, debía obsequiar nuevas velas, de lo contrario, le tenía que dar paso a otro pretendiente. La chismografía comentaba, que el hombre era generoso cuando amarraba las velas de la mitad para arriba; pero si lo hacía de esta para abajo muy pobre o tacaño, pero lo que más preocupaba a la mujer eran las quemaduras que le producían las llamas de las velas cuando estas estaban amarradas muy abajo. Cuando las espermas eran atadas con cualquier cuerda se decía que el hombre era despreocupado, desordenado, burdo y brusco; si las velas eran amarradas con una cinta o un cordón pulido, se comentaba que el hombre era romántico, detallista y respetuoso; cuando eran atadas con un pañuelo de seda se trataba de un hombre pudiente, de familia importante, pero si esto no era cierto lo calificaban de petulante y pernicioso.

En el libro de Harry Davidson, “Diccionario Folclórico de Colombia”, tomo II, 1970 sobre esto de las velas Julio Abadía comenta: “las velas en la cumbia tenían primitivamente un origen funerario, luego perdieron ese carácter para volverse en una danza profana. El derroche del parejo llega hasta el punto de ponerle lumbre a un billete de cinco o diez pesos para que la pareja tome en toda su valía la alta estima y predilección en que se le tiene”. En el mismo libro y sobre el tema de las velas, Burgués Carmona dice: “Tierra de calor, la Costa Atlántica arde más y más, en el círculo del juego de la cumbia que es latigazo, que es corriente de sexo, de sangre y de alegría; los pañuelos prestan celosa fragilidad en su estructura para que sean devorados por las llamas. Y cuando hay dinero, los billetes también se retuercen por breves segundos, mordidos por las llamas de las espermas”.

Otros comentarios aparecidos en el libro de Harry Davidson sobre las velas es el de Antolín Díaz: “A la media noche, el aire se inflama por el rescoldo de las antorchas de las espermas que las mujeres llevan en alto en la mano derecha, con la izquierda apoyada en este mismo lado, al nivel de la cintura. Los vaqueros, dominados por el orgullo y el entusiasmo, queman pañuelos de seda y billetes de cinco pesos. Manantiales de sudor bañan los rostros de las parejas que se disputan la resistencia física y el poderío económico para el consumo de las velas esteáricas. Cuando surge el pique, las mujeres llevan encendidas hasta diez velas amarradas con un pañuelo fino que el bailador ha sacado de sus bolsillos, (y agrega:) ¿Cuántos cabos de esperma recogiste, le preguntan a la muchacha bailadora…cien, ciento cincuenta, doscientos, dice, riendo de satisfacción”.


MODALIDADES

Típica (Autóctona o tradicional): Es la más antigua, la ceremonial, la que nació en Cartagena y se bailaba alrededor del tablado, calles, parques, playas. Esta modalidad todavía se practica en algunos lugares de la Costa Atlántica; en ella, los participantes tienen que someterse voluntariamente a la rigidez del círculo y desplazarse en un mismo sentido, al contrario de las manecillas del reloj. Hasta hace poco tiempo, se tenía la costumbre en algunas poblaciones de la región Caribe colocar un trapo rojo en la parte más alta de un árbol o en el poste de la luz para indicar el sitio donde por la noche se iba a bailar cumbia, este trapo servía de señal para la comunidad, pues quería decir que por la noche había cumbia en ese lugar.

Cumbiamba: Fundamentalmente se baila en los carnavales de Barranquilla donde se le conoce como danza de cumbiamba, por lo general en esta modalidad se baila formando dos largas filas, una de hombres y otra de mujeres y siempre se desplazan en línea recta. En cierta forma esta modalidad es la que se aplica en desfiles callejeros.


Salón: Es la forma de bailar la cumbia en las fiestas sociales, donde se baila por parejas con desplazamiento libre en el espacio disponible, no está sujeta ni a la rueda ni a la fila, y la participación de los bailadores es espontánea, su lenguaje corporal depende de los conocimientos que tenga sobre la cumbia. Algunas veces se sueltan y otras veces abrazados; y mezclan aspectos de lo tradicional con lo de los bailes modernos.

Escenario: En este grupo clasificamos a las puestas en escena por coreógrafos y maestros de danza y tienen como función el espectáculo artístico. Se tienen dos formas: de grupo y por pareja, esta última bastante moderna, puesto que hace muy poco tiempo este formato de dos bailarines en el escenario se le aplica a la danza folclórica.

VERSIONES

El baile de la cumbia ha sido relatado a través del tiempo, de diferentes maneras y en diferentes contextos culturales y entornos geográficos. Uno de esos relatos es el de Antolín Díaz que habla de la cumbia en Ciénaga de Oro: “Los hombres de los tambores pugna cordial de “sabiduría”, arrancan soles golpeando el cuero templado con las manos y los codos. Sujetan el instrumento entre las piernas que agitan en contorsiones, suenan los pitos, los “guaches” y la guacharaca. El bombo marca el compás y es tocado con dos bolillos delgados de madera blanca o negra. En la rueda de la cumbia, sólo los hombres pueden ejecutar piruetas, gesticular, hacer ademanes, echarse “fresco” con el sombrero y tocar la cadera de la negra con quien baila… el hombre baila terciando las pantorrillas, levantando el talón del pie derecho y afirmando toda la planta del izquierdo. En la cumbia, se baila toda la noche y en el Fandango hasta las cinco de la mañana. Ni bailadores ni baladoras experimentan fatiga, parecen estatuas de bronce. Amanecen con las pupilas encendidas, los brazos y los vestidos chorreados de esperma.

La cumbia callejera en la cual el hombre invita a bailar a la mujer, ofreciéndole un manojo de velas encendidas, que la bailarina sostiene en la mano mientras ejecuta un movimiento de circunvalación alrededor de la orquesta y otro en revolución alrededor del compañero acompañado de fuerte contoneo. En la cumbia de salón desaparece el contoneo de las mujeres, el juego de caderas y el más remoto conato de obscenidad”.

Las versiones más populares y proyectadas a lo largo y ancho del país se apoyan en la modalidad típica, o sea la de forma circular alrededor de los músicos; cada grupo y cada coreógrafo le hace pequeñas o grandes variaciones, sin alterar la idea tradicional. La más conocida de estas versiones es la de Delia Zapata Olivella, la cual ella describe de la siguiente manera: “los bailarines entran en escena desde el fondo en doble fila india; las mujeres por la izquierda y los hombres por la derecha, trazan un semicírculo, las cabezas de ambas filas se encuentran en el punto medio de la escena. Continúa el semicírculo, siguen los hombres a un lado y las mujeres al otro, se encuentran nuevamente en el punto medio; al encontrarse cada pareja, dan una vuelta sobre sí mismos en el puesto y luego avanzan hasta cerrar el círculo de cumbia.

Repiqueteo del tambor: las mujeres describen el primer círculo y conservan su formación, se enfrenta cada pareja, la mujer amaga a su compañero y este rehúye, inmediatamente las mujeres avanzan conservando la formación del círculo. La pareja masculina ejecuta un círculo alrededor de la pareja femenina, lo inician detrás de estas y vuelven a su punto de partida. El hombre insinúa colocar su antebrazo izquierdo sobre los hombros de la mujer para invitarla a dar una vuelta con él, la suelta (imaginariamente), se separa y a la vez gira sobre sí mismo, mientras la mujer completa la suya y sigue adelante. Ella describe un círculo corriendo alrededor del hombre, empieza por el lado izquierdo y sigue adelante. El varón inicia otra vuelta alrededor de su pareja, pasa primero por delante, le hace figuras y coqueteos, completa la vuelta por detrás y vuelve a su punto inicial. La mujer retrocede entonces tres pasos, gira sobre sí misma y amaga como si quisiera quemar al hombre con su as de espermas y continúa hacia adelante; el insinúa tomar a su pareja por la cintura y se alejan juntos”.

En el mundo académico, el maestro Jacinto Jaramillo creó una versión de cumbia escenario, agregándole a la forma tradicional figuras como: caracola, filas, hileras, cruces, y cambios de puesto no conocidos en el medio natural y tradicional.

En un pequeño folleto con el nombre de Danzas Nativas de Jacinto Jaramillo aparece la siguiente descripción: “Los hombres entregan a las mujeres las velas y van a colocarse en el círculo y en el centro permanece la orquesta típica. Colocados en dos círculos, uno dentro de otro, los hombres van buscando a su compañera y así se da principio a la danza. Los movimientos coreográficos los realizan haciendo rotación de las mujeres a los hombres, es decir, al tiempo que las bailarinas van describiendo el círculo, los hombres avanzan alrededor de ellas. La figura llamada caracola, se realiza tomando rumbo contrario al del círculo anterior, esta vez únicamente de rotación. Colocados en hileras, hacen cruces y cambios de puestos, luego ejecutan rutinas hacia adelante y hacia atrás, pero sin perder la actitud hierática, la figura que distingue a esta danza ritual es la figura corredor. Los hombres avanzan hacia el centro a donde está la orquesta y las mujeres girando en sus puestos, hacen cambios de brazos y ahora son las mujeres las que avanzan hacia el centro y los hombres vienen a ocupar sus puestos primitivos, donde repiten el mismo movimiento por largo tiempo. La danza casi nunca termina en forma brusca y los bailarines abandonan el círculo con su compañera, figura a la que se le da el nombre de salida.”


Sobre la cumbia se han creado numerosas versiones, sobre todo muchas variantes de la modalidad típica, muchas veces mezclan aspectos y formas de cumbiamba con baile de parejas. También han aparecido versiones con temáticas que se apartan del ritual amoroso, entre estas sobresalen las que tienen como contenido la actividad pesquera, el transporte fluvial en canoas como chalupas o piraguas; las hay relacionadas con el cultivo del arroz, el maíz y el algodón, otra tienen que ver con las corralejas, las parrandas callejeras y carnavales.

En la modalidad de reguero (baile en desorden, sin Planigrafía definida) se han generalizado dos versiones, una típica y otra moderna. En la primera bailan manteniendo las características propias del baile tradicional, excepto el círculo y parte del contenido temático; en esta, la temática es más de galanteo que de conquista, todos bailan libremente a su gusto y con actitudes muy personales, pero manteniendo el lenguaje corporal, las figuras y las características y actitudes tradicionales. En la segunda modalidad, las de reguero, desaparece la mayor parte de los aspectos básicos de la danza primaria; quedando solamente el ritmo y la idea de estar bailando cumbia donde cada bailador agrega los movimientos y figuras pertenecientes a otros bailes caribeños o de su propia inventiva. En esta modalidad la música sufre modificaciones, sobretodo en su sabor, porque la organología tradicional es reemplazada por instrumentos modernos, que no producen la misma emoción que despiertan los tambores, las gaitas o las flautas de millo o pito atravesado. Las orquestas comerciales mezclan la cumbia con la gaita y el porro, lo que hace que los tres ritmos se bailen de la misma forma.


LENGUAJE CORPORAL

La dama: baila con paso menudito, deslizándose, sin levantar los talones del piso y con ambos pies muy juntos el uno del otro; con ligeras flexiones de rodilla y permanente accionar de cadera; cuerpo erguido y mirando siempre al frente. La mujer se desplaza solo hacia adelante y cuando tiene que girar lo hace sobre los talones para sorprender al compañero tratando de quemarlo con las espermas que lleva en la mano izquierda.

El comportamiento de la mujer es arrogante, serio y altivo, no sede fácilmente a las pretensiones del hombre; después de la mucha insistencia de este, la mujer

Comienza a dar señales de simpatía, sonríe, mira de lado a lado, hace arabescos con su pollera, gira con suavidad sobre su cuerpo y juega un poco al “corre que te alcanzo”, galantea y coquetea con picardía con movimientos llenos de sensualidad.

Julio Abadía describe el paso de la mujer de la siguiente manera: “El paso de la dama consiste en una marcha lenta y mecida que se inicia con la colocación de un pie lateralmente con relación al cuerpo y apoyando todo el cuerpo sobre ese pie, arranca el otro pie en marcha de igual dirección y al tratar de alcanzar el pie izquierdo este se mueve con paso menudo en la misma dirección para repetir el movimiento con el otro pie adelante y en dirección opuesta”

Según Delia Zapata Olivilla el baile de la cumbia tiene dos pasos de rutina, uno para el hombre y otro para la mujer, los cuales describe de la siguiente manera: “El pie izquierdo de la mujer da un paso adelante y en segunda instancia el pie derecho avanza medio paso con relación al izquierdo, este movimiento se repite continuamente…Se juntan los pies, ambos se mueven con pasos muy cortos, primero el izquierdo y luego el derecho, seguido sucesivamente se apoya sobre los talones, giran ambos pies juntos, primero a la izquierda y luego a la derecha. Para las velas la mujer da cuatro pasos comunes y corrientes hacia adelante, luego describe un pequeño círculo en el puesto y continúa adelante con el paso inicial. Las vueltas corridas alrededor de la pareja masculina se hacen también con pasos comunes, con mayor rapidez como corriendo y en número de ocho. Para los retrocesos dan tres pasos hacia atrás y se comienza con el pie derecho e inmediatamente se ejecutan los cuatro pasos de la vuelta en el mismo puesto”.

El hombre: baila con mucha libertad, combinando movimientos de tronco, pies y brazos; hace toda clase de piruetas, se agacha, inclina su cuerpo hacia atrás y hacia adelante, gira sobre los talones, se detiene, mueve los hombros, encorva su tronco, se quita el sombrero, y juega con sus brazos permanentemente durante todo el baile. Le baila a la mujer por delante, por detrás, por los lados, gira hacia su alrededor, se separa de ella, se le acerca, la asecha, la persigue, la ataja, esquiva con agilidad con que la mujer quiere quemarlo y ocasionalmente se le arrodilla. El hombre siempre trata de conquistarla con sus habilidades corporales, su simpatía y su gracia para el baile, por eso constantemente hace contorsiones y todo tipo de piruetas con su cuerpo en torno a la mujer y con la actitud varonil que caracteriza al hombre caribeño.

Delia Zapata describe así el paso del hombre: “el pie izquierdo se mantiene en su puesto, mientras que el izquierdo se mueve hacia atrás, apoyando permanentemente en la parte anterior y el derecho busca la dirección que lleva el izquierdo; este se mueve hacia la derecha sin levantar el talón; el derecho da un paso hacia la izquierda y busca de nuevo la dirección del izquierdo; un nuevo paso de este, gira hacia la derecha, mientras el pie derecho lo hace en la misma dirección y busca otra vez la del pie izquierdo. Estos movimientos se repiten continuamente: la mujer baila deslizándose sobre el suelo sin levantar el pie del piso; el hombre apoya siempre el pie izquierdo totalmente sobre el suelo mientras que el derecho solo apoya la parte interior.

Para las vueltas la mujer semiflexiona las piernas, inclina el tronco hacia adelante y con el brazo derecho que mantiene las espermas en alto, trata de quemar la barbilla del compañero, esto lo hace rápida y ágilmente; y el hombre sorprendido inclina el cuerpo hacia atrás con igual rapidez para esquivar la quemadura sin perder momento, el hombre vuelve a su posición normal, con los brazos levantados como si quisiera abrazar a su pareja a quien nunca toca. En las vueltas corridas, la mujer también semiflexiona las piernas e inclina ligeramente el cuerpo para bailar adelante del hombre, ella continúa siempre hacia adelante y cumple sin cesar la norma de velar por la conservación de la rueda cumbia.”

Sobre el cuerpo, el quemón con las velas, el marco que el hombre le hace a la mujer con sus brazos, el rodeo, las vueltas sobre los talones, la perseguida, el enfrentamiento y la arrodilladla además de todo tipo de piruetas que se le ocurran al hombre. Académicamente al lenguaje corporal se le han agregado figuras como la de la red y la remada, que son las más frecuentes dentro de las nuevas propuestas coreográficas. Las velas son el medio de defensa de la mujer, con ella le cierra el paso al hombre cuando este se acerca demasiado; por su parte, la arrodillada marca un momento dentro del desarrollo coreográfico; a partir de esta figura, la mujer comienza a bailar un poco más abierta con mayor movimiento corporal, despliegue de pollera y accionar de velas, gira con más frecuencia, baila de espalda en retroceso, de lado frente a su parejo, se escapa con sorpresa, gira sobre su cuerpo, acelera el paso, se detiene, juega y coquetea maliciosamente para provocar a su compañero con movimientos muy femeninos y sensuales.


PLANIGRAFÍA


En la modalidad típica o tradicional, las parejas bailan siempre describiendo un círculo alrededor de los músicos, o un punto céntrico imaginario; en la modalidad cumbiamba, los danzantes bailan en dos hileras formando corredor, las cuales a veces se funden en una sola; la modalidad pareja o de salón no tiene Planigrafía definida, siempre bailan en “reguero” (desorden).
En la modalidad escenario se combinan círculos con filas e hileras diagonales, horizontales, verticales y se juega con el espacio en concordancia con él, contenido temático.

PARAFERNALIA


La mujer viste falda y blusa del mismo color, adornada con letines y franjas, pasa cintas y cintas; la falda es larga, amplia y con bolero en la parte inferior; la blusa es de cuello alto, pechera, manga tres cuartos, con bolero en las mangas y en la cintura, en los colores se acostumbra mucho los vivos, cuadros escoceses, flores y bolitas pequeñas. En los carnavales se han propuesto trajes multicolores muy fuertes, combinados entre sí y también muy modernos como para las fiestas sociales. Para la cumbia escenario cada creador diseña su propio vestuario, en el que combina aspectos de los antes mencionados, pero conservando las características básicas que identifican el vestuario propio del baile de cumbia. Polleras muy amplias, que le permitan a la bailarina jugar con ella, la amplitud de la pollera, hoy es determinante en la interpretación de una cumbia escenario.


El hombre, por su parte viste pantalón y camisa blanca, de cuello alto, al estilo militar, manga larga y bolsillos superpuestos como guayabera, es bastante larga y se acostumbra usarla por fuera del pantalón. Como utilería el hombre lleva mochila de colores, sombrero vueltiado (esta prenda es la identidad cultural de los hombres de la región Caribe y el símbolo de Colombia en el exterior) pañoleta “rabo e gallo” color rojo al cuello y calza albarcas tres puntas.


ORGANOLOGÍA

Los grupos de millo, gaitas y pitos se complementan con dos tambores, uno hembra y otro macho, los que también se conocen como tambor alegre y tambor llamador, un bombo o tambora, maracas, guache o güiro. Los tambores son el aporte de los africanos, los aerófonos de gaitas, flautas y millos, y los demás instrumentos que intervienen son el aporte de los indígenas latinoamericanos.


COREOGRAFÍA EXPERIMENTAL

Fig. 1: Las mujeres ingresan en el escenario una tras otra, con paso menudito y el cuerpo erguido, se van desplazando formando un circulo, el cual va girando en sentido contrario a las manecillas del reloj. Por diferentes partes del escenario aparecen los hombres con espermas encendidas, los que avanzan hasta colocarse al lado de su correspondiente compañera, las mujeres se detienen para que los hombres ejecuten un rodeo entorno a su pareja.

Fig. 2: Cuando los hombres terminan, ellas giran sobres sí, para quedar frente con frente con su compañero. Los hombres dan un giro sobre sus talones, luego entregan las velas a las mujeres, toman su sombrero con la mano derecha, con su cuerpo inclinado delante, girando continuamente se desplazan sobre los costados para quedar formando dos hileras, una a cada lado.

Fig. 3: Las mujeres avanzan en círculo, en su mano izquierda llevan el paquete de velas, las cuales se extienden en dirección al centro; con la mano izquierda sostienen la pollera a la altura de los hombros. Después de una rotación completa, las mujeres se detienen, elevan su paquete de velas y girando sobre su cuerpo buscan su respectivo parejo

Fig. 4: Forman dos círculos; mujeres por dentro y hombres por fuera; todos miran hacia el centro del escenario y, con paso lateral, las mujeres van cerrando su círculo; cuando se les agota el espacio se detienen, inclinan su cuerpo hacia adelante, llevar las velas hasta tocar el piso y de inmediato enderezan sus cuerpos para levantar las velas al máximo y, después de unos cuantos movimientos de cadera, giran sobre sí suavemente y en esta forma regresan a donde están los hombres. Luego todos se desplazan en círculo, como en la modalidad típica.

Fig. 5: Las mujeres avanzan serenas y muy serias, los hombres van bailando a su alrededor con mucho movimiento corporal; cuando el parejo se acerca mucho a la mujer, esta trata de quemarlo con las espermas, después de tres o cuatro intentos ellas cierran el círculo, son seguidas por los hombres. Cuando llegan al centro todos giran al tiempo para que cada mujer quede frente a su compañero al que amenaza con sus espermas.

Fig. 6: Para esquivar las llamas, los hombres retroceden y de esta manera van abriendo de nuevo el círculo, una vez en sus puestos cada hombre da un rodeo a su pareja, estas giran sobre sus talones tratando de sorprenderlos con sus espermas, ellos se agachan y giran con rapidez sobre su cuerpo, para esquivar el quemón. Inmediatamente después, el hombre se arrodilla frente a su dama con los brazos abiertos y el sombrero en la mano derecha, las mujeres bailan frente a ellos, y luego describen un pequeño círculo alrededor de su respectivo parejo, este a su vez va girando gradualmente, cuerpos frente con frente; de pronto ella gira sorpresivamente sobre su cuerpo. Primero rápido y después suavemente, sonríe un poco, actitud que indica aceptación, los parejos se levantan con rapidez para colocarse frente a su pareja.

Fig. 7: Reguero; cada pareja baila a su manera, se desplazan libremente por el espacio disponible, describen pequeños círculos, con giros rápidos el hombre está siempre al asecho de la mujer, ella le hace desplantes; unas veces bailan cara a cara, en otras se persiguen, se acercan, se separan, se coquetean o giran sobre su cuerpo. Bailan de espalda, de lado, de frente, combinan desplazamientos con giros y con frecuencia, ella trata de quemar al hombre; todos estos movimientos van acompañados con gran despliegue de pollera; el hombre por su parte, juega con su sombrero y asume actitudes corporales muy variadas, es una especie de juego lleno de picardía, coquetería y sensualidad, tanto por parte del hombre como de la mujer.

Fig. 8: Terminado el baile de reguero, las parejas se vuelven a organizar en círculo, para de inmediato ejecutar un recorrido en forma de espiral, intercalados hombres y mujeres, ellas avanzan zarandeando su cuerpo, jugando con su pollera, coqueteando de lado a lado, y de vez en cuando giran sobre sí tratando de sorprender a su parejo con las espermas. Cuando la primera pareja llega a la parte de adelante, la primera mujer se desplaza por el costado derecho y su compañero por el costado izquierdo; las demás parejas hacen lo mismo que la primera; cuando los primeros se encuentran en la parte de atrás todos se detienen, giran sobres su cuerpo, para de inmediato avanzar por el centro; mujer a la derecha del hombre y bailando muy serena, dándole el frente al público, con una mano sostiene las espermas y con la otra la pollera al lado o jugando con ella; el hombre avanza al lado de su pareja con el sombrero en la mano derecha, flexionando las piernas y mirando siempre a la mujer.

Fig. 9: Cuando llegan a la parte de adelante, la primera pareja converge sobre su lado izquierdo, la segunda lo hace sobre el derecho, la tercera sobre el izquierdo y así sucesivamente; cuando las dos primeras parejas llegan a la parte de atrás todos se detienen, giran al tiempo sobre sus cuerpo con mucha rapidez para quedar formando cuatro hileras dándole frente al público; en sus puestos las mujeres con sus cuerpos muy erguidos llevan ambos brazos al frente, con una mano sosteniendo la pollera y con la otra las velas, y moviendo su cadera continuamente; los hombres bailan alrededor de su correspondiente pareja con actitudes corporales muy variables.

Fig. 10: Todas las damas se desplazan en sentido lateral sobre el costado derecho, después de cuatro compases se detienen, giran lentamente sobre su brazo derecho, se devuelven al lado contrario y, al encontrarse con su compañero giran alrededor de él, este la sigue con su cuerpo mirándola fijamente a la cara.

Fig. 11: Terminando esta figura, todos quedan de frente al público, retroceden un poco de espalda, giran sobre sus cuerpos y de inmediato avanzan hacia la parte de adelante donde convergen unos por derecha y otros por izquierda, para ir a configurar un semicírculo.

Formada la figura, se detienen, giran varias veces en sus puertos y luego una sola pareja sale a bailar al centro del escenario; primero lo hace la mujer, quien invita a su hombre a bailar con ella. Esta pareja ejecuta varias figuras a su gusto, luego la mujer con sus velas, obliga a su parejo a regresar al puesto de partida; de inmediato, otro hombre salta al centro del escenario para bailar con la dama que echó a su parejo, los dos ejecutan un par de figuras y otra mujer salta al ruedo para que la que está bailando regrese a su puesto y, así sucesivamente se van alternando hombres y mujeres a manera de bullarengue de Urabá. Quienes dejan de bailar, regresan a su puesto y la pareja solista de turno trata de sobresalir individualmente para lo cual hacen movimientos y figuras muy variadas, y asumen actitudes corporales llamativas, provocativas por parte de la mujer e insinuantes por parte del hombre.

Gig.12: Finalmente, todos bailan en reguero y de esta manera van abandonando el escenario de pareja en pareja. En el escenario solo queda una, la que continúa bailando con coqueteos, asechos, perseguidas, quemones y giros que van alternando entre una figura y otra. Para terminar, el hombre se coloca muy cerca a la mujer, simula abrazarla por la cintura, la mira a la cara, ella baila muy serena, con mucho movimiento de cadera, cuerpo erguido y rostro sonriente; bailan muy cerca el uno del otro y desplazándose muy lentamente abandonan el escenario.


ASPECTO PEDAGÓGICO

El baile de la cumbia debiera ser el tema básico de las actividades rítmico-danzarías, previstas en los planes pedagógicos para la educación formal colombiana, puesto que su contenido y su forma se acomodan a cualquier trabajo, práctico, teórico o teórico-práctico.

Con el lenguaje corporal, el comportamiento y las actitudes características del baile de la cumbia, se le puede ayudar al niño a superar ciertas dificultades físicas, sobre todo lo que tiene que ver con movimientos de cadera y muy especialmente en los hombres. Esta dificultad corporal obedece a tradiciones culturales relacionadas con la moral y el tabú social, principalmente en la región andina. Estos conceptos deben ser revaluados por el educador, para que los niños superen estos prejuicios y se reincorporen con facilidad a la vida social y cultural desde la adolescencia. Por otra parte, el origen y la historia de la cumbia le permiten al profesor introducir en sus clases aspectos de la cultura caribeña, la historia de Colombia, en especial sobre los tiempos de la colonia y la esclavitud.

Con el tema de la cumbia se han inspirado poetas, escritores costumbristas, decimeros y cuenteros, músicos, coreógrafos y bailarines, cada quien interpreta la cumbia a su modo y la acomoda a su gusto y a sus intereses; todos ellos se sienten parte y dueños de esta música y este baile que identifica al pueblo colombiano.

“La cumbia es la bandera que se pasea por el mundo como testimonio de una historia, de un proceso, de un pasado y de un presente, un símbolo de nuestra riqueza musical danzaría que se convierte en la bandera cultural que nos identifica a nivel mundial”



CUMBIA COLOMBIANA
Letra: Alberto Londoño

1. “Cumbia cumbia 5: “Con pasito menudito,
Cumbia Colombiana, Erguida y orgullosa,
Orgullo de la patria La hembra se desliza
De la patria soberana.” Imponente y majestuosa”.


2: “Nacida en Cartagena, 6: “con espermas en la mano
Con gaitas y tambores. Y con sombrero vueltiado,
Nacida en Cartagena, El hombre salta al ruedo
Con gaitas y tambores.” Como gallo enamorado.”


3: “El indio puso las gaitas 7: “La persigue, la acorrala
Y también la melodía, Le baila a lado y lado.
El negro trajo tambores La persigue, la acorrala
Mucho ritmo y alegría.” Le baila a lado y lado.”


4: “Redobla el tambor alegre, 8: “Se le agacha y se le estira
Repica el llamador, Y de pronto arrodillado.
Suenan las maracas Se le agacha y se le estira
Bombo y tambor mayor.” y de pronto arrodillado”,



JUGANDO MI AMOR JUGANDO

Letra: Alberto Londoño

1: “Jugando mi amor jugando, 2: “Bailando mi amor bailando,
Jugando y enamorando. Bailando y enamorando.
El hombre conquistando el hombre acorralando
Y la mujer provocando.” Y la mujer escapando.”

M: Jugando mi amor jugando. M. Bailando mi amor bailando
H: Jugando y enamorando. H: Bailando y enamorando.

3” gozando mi amor gozando, 4” Besando mi amor besando.
Gozando y parrandeando. Besando y enamorando.
El hombre preguntando Gozando y parrandeando
Y la mujer contestando.” Gozando y enamorando.”

5 H: Besando mi amor besando.
M: Jugando y enamorando. (Bis)
Todos
Bailando mi amor bailando.
Bailando y parrandeando
Gozando y enamorando. (Bis, 4 veces)


LA DANZA ES UN CUENTO, QUE SE CUENTA CON EL CUERPO
Y SE VIVE CON EL ALMA

(Alberto Londoño)


LA CUMBIA ES LA BANDERA CULTURAL, QUE IDENTIFICA A COMBIA EN EL MUNDO

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